El caballo ibérico hallado en Marchena se conserva actualmente en el Museo Arqueológico de Sevilla, donde permanece depositado en el área de reserva a la espera de una futura intervención de restauración. Aunque no se encuentra expuesto al público, la pieza cuenta con un tratamiento técnico específico que garantiza su adecuada preservación.
Conservación en el área de reserva
La escultura se mantiene protegida dentro de una caja de madera diseñada a medida, un sistema que permite aislarla de factores ambientales y evitar el deterioro derivado del paso del tiempo. Esta solución responde a criterios de conservación preventiva habituales en el ámbito museístico.
Además de su función protectora, la estructura facilita la manipulación segura de la pieza, su estudio por parte de especialistas y su traslado en condiciones controladas cuando resulta necesario.
A la espera de su restauración
La ubicación del caballo ibérico en el área de reserva del museo responde a una planificación técnica previa a su restauración. Hasta que se lleve a cabo dicha intervención, se prioriza su estabilidad y protección, con el objetivo de que la obra llegue en las mejores condiciones posibles a futuras fases de conservación y puesta en valor.
Este procedimiento es habitual en piezas arqueológicas de especial relevancia, donde cualquier actuación requiere estudios previos y criterios técnicos específicos.