El Taller Verde critica la poda en ‘bola’ de los naranjos de Marchena y alerta de sus efectos sobre los árboles
Marchena cuenta con más de 2.000 naranjos en su casco urbano y, un año más, la forma en la que se está realizando su poda ha vuelto a generar debate. El colectivo El Taller Verde – Ecologistas en Acción Marchena ha remitido un escrito al Ayuntamiento en el que muestra su rechazo a la práctica conocida como poda en ‘bola’ o tipo ‘chupa-chups’, que se está aplicando estos días en distintos puntos de la localidad.
Daños para la salud del arbolado
Desde el colectivo ecologista sostienen que este tipo de podas severas debilitan gravemente la estructura del árbol, al eliminar gran parte de la copa y descompensar la relación entre la parte aérea y las raíces. Esto, según explican, reduce la capacidad del naranjo para realizar la fotosíntesis y lo somete a un estrés continuado.
Además, los grandes cortes favorecen la entrada de hongos y plagas, incrementan el riesgo de pudrición del tronco y provocan brotes nuevos muy rápidos pero débiles, con mayor peligro de rotura en episodios de viento o tormentas. Todo ello, advierten, acorta de forma significativa la vida útil de los ejemplares.
Menos biodiversidad, menos sombra y más calor
El Taller Verde también señala el impacto de estas podas en el ecosistema urbano. La reducción drástica de la copa implica menos refugio para aves y polinizadores, menor capacidad de los árboles para captar CO₂ y filtrar contaminantes, y una pérdida notable de sombra en las calles.
Este último aspecto, subrayan, contribuye a elevar la temperatura en el entorno urbano y a reforzar el conocido efecto ‘isla de calor’, justo en un contexto de veranos cada vez más extremos.
Un problema también estético y funcional
El colectivo considera que la poda extrema rompe la forma natural del naranjo y ofrece una imagen “artificial y mutilada” del arbolado urbano. Además, la eliminación de ramas florales supone perder el aroma característico del azahar en primavera, uno de los elementos más identificativos del paisaje urbano andaluz.
A esto se suma, según indican, un crecimiento posterior descontrolado de brotes que obliga a intervenir con mayor frecuencia, entrando en un ciclo de podas continuas que termina por deteriorar aún más los árboles.
Mayor coste para el Ayuntamiento
Desde el punto de vista económico, El Taller Verde advierte de que estas podas severas requieren más medios técnicos, más personal y generan grandes volúmenes de restos vegetales. Además, al acortar la vida de los árboles, el Ayuntamiento se ve obligado a talar y replantar ejemplares con mayor frecuencia, incrementando el gasto público en mantenimiento del arbolado.
Por todo ello, el colectivo vuelve a pedir un cambio en el modelo de gestión y mantenimiento de los naranjos de Marchena, apostando por un tipo de poda más respetuosa con la biología del árbol y con el entorno urbano.