La XXXVI Semana Cultural de Actividades Flamencas clausuró su edición el pasado sábado 18 de abril con una jornada dedicada a la memoria y la divulgación del arte jondo. El Aula Municipal de Cultura 'La Comarcal' de Paradas se convirtió en el escenario de un emotivo homenaje a José María Velázquez-Gaztelu, figura clave en la historia del flamenco. Bajo la conducción de Pablo Parrilla, la velada equilibró la entrega de distinciones institucionales con un cartel artístico de primer nivel que recorrió desde la veteranía más pura hasta el talento emergente de la provincia de Sevilla.
Reconocimiento a una vida de divulgación
El momento central de la noche fue la entrega de distinciones al poeta y escritor José María Velázquez-Gaztelu. El Ayuntamiento de Paradas hizo entrega de un cuadro en relieve con los rincones emblemáticos del municipio, mientras que la Peña Cultural Flamenca 'Miguel Vargas' otorgó su insignia de oro y el cartel de la edición. Con este gesto, la localidad quiso agradecer la labor del intelectual gaditano, cuya serie documental fue pionera en registrar la esencia de este arte. Velázquez-Gaztelu recibió el calor de un auditorio que reconoció su papel fundamental en la salvaguarda del patrimonio flamenco.
Maestría y eco rancio en las tablas
En el apartado musical, El Pele volvió a demostrar su condición de figura de culto. Acompañado por la guitarra de Niño Seve y el apoyo de Melchor de Juan, el cantaor cordobés ofreció un recital cargado de intensidad y sello propio, llevando los cantes clásicos a su terreno personal. Por su parte, el veterano Juanito Villar aportó el eco más tradicional de Cádiz, respaldado por el toque de Nono Reyes. Ambos artistas consiguieron mantener una vibrante conexión con los asistentes, confirmando que la madurez interpretativa sigue siendo uno de los pilares fundamentales de la cita flamenca en Paradas.
El futuro brillante de la cantera sevillana
El broche de oro lo puso Reyes Carrasco, quien protagonizó la explosión de energía de la jornada. La joven artista de Los Palacios, arropada por el toque de Currito y el acompañamiento de su madre, María José Carrasco, junto a José de Pitín y Juan de Oruco, sorprendió por su madurez y técnica sobre el escenario. Su actuación sirvió para certificar el relevo generacional en un festival que, tras 36 ediciones, sigue siendo referente nacional. La clausura en el recinto de Paradas deja un balance positivo de asistencia y calidad artística, consolidando el compromiso del municipio con la cultura.