El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) ha publicado la nueva Orden de la Consejería de Servicios Sociales, Familias e Igualdad por la que se regulan los requisitos materiales y funcionales de las residencias y centros de día para personas mayores. La norma unifica por primera vez en un único texto la regulación aplicable a estos recursos, refuerza el modelo centrado en la persona e incrementa la ratio mínima de personal con el objetivo de mejorar la atención a las personas en situación de dependencia.
La Orden reúne por primera vez, en un único texto, la regulación aplicable a estos centros, sustituyendo la dispersión normativa existente desde 1997, cuando los requisitos se encontraban repartidos en distintas disposiciones. Con ello, la Junta de Andalucía dota al sector de un marco jurídico único, más claro y adaptado a la evolución de la atención residencial y de las necesidades de las personas mayores.
Entre las principales novedades, la norma unifica los criterios relativos a los requisitos arquitectónicos, organizativos y funcionales de los centros, facilitando su aplicación y aportando una mayor seguridad jurídica.
Asimismo, la Orden incrementa la ratio mínima de personal en las residencias, reforzando el cuidado que reciben las personas usuarias. Así, la nueva regulación supone un aumento de profesionales en las plantillas mínimas exigidas a los centros, lo que permitirá mejorar la calidad de los cuidados y la atención directa.
Otra de las novedades es la flexibilización de los perfiles técnicos exigidos. La norma permite que los centros adapten la composición de sus equipos profesionales a las características y necesidades de las personas residentes, posibilitando una organización más eficiente de los recursos humanos y favoreciendo la contratación de jornadas completas.
Coordinador de Unidades de convivencia
La Orden desarrolla además elementos esenciales del modelo de atención centrada en la persona, incorporando figuras como el Profesional de Referencia y el Coordinador de Unidades de Convivencia, y regula la organización de los centros en unidades de convivencia, con el objetivo de ofrecer una atención más personalizada y favorecer entornos similares a un hogar.
La nueva regulación impulsa la mejora de los espacios residenciales mediante el incremento del número de habitaciones individuales, que podrán alcanzar hasta el 50% de las plazas del centro, así como el refuerzo de espacios comunes y zonas exteriores destinadas al bienestar y la convivencia.