El infantil femenino del Club Baloncesto Marchena hace historia levantando la Copa Delegación

Un grupo de jugadoras que superó la falta de componentes y temporadas difíciles logra la primera posición de la liga tras vencer en un duelo directo al Santa Clara en una mañana de domingo inolvidable

El equipo infantil femenino del Club Baloncesto Marchena se proclamó campeón de la Copa Delegación de Sevilla este domingo 25 de abril. Se trata de un hito sin precedentes para la entidad, ya que es la primera vez en la historia del club que un conjunto femenino logra alzarse con un trofeo oficial. El éxito es el resultado de la perseverancia de un grupo de niñas que, tras años compitiendo en los puestos bajos de la clasificación y habiendo estado a punto de desaparecer por la falta de jugadoras, han encontrado finalmente su recompensa en una temporada impecable.

Una remontada previa en Lora del Río

Antes de la gran cita del domingo, el equipo tuvo que superar un duro compromiso el viernes en su visita a Lora del Río. El encuentro comenzó con dificultades para las marcheneras, que estuvieron por detrás en el marcador durante gran parte del tiempo. Sin embargo, gracias a una presión constante en cada posesión y al desgaste del rival, las jugadoras lograron una remontada épica que les permitió cerrar la semana con la moral alta para disputar el liderato.

Final directa contra el Santa Clara

El título se decidió en el pabellón de Marchena en un enfrentamiento directo contra el Santa Clara, rival que llegaba como líder frente a las locales, que ocupaban la segunda plaza. El encuentro estuvo marcado desde el inicio por la tensión y una defensa intensa que dificultó la anotación en los primeros compases. La presión a todo campo fue la tónica dominante en un marcador que alternó constantemente de dueño, reflejando la igualdad entre los dos mejores equipos de la competición.

Diez puntos abajo y victoria final

El momento crítico llegó en el tercer cuarto, cuando el combinado de Marchena se vio diez puntos abajo en el marcador. Lejos de rendirse, el equipo infantil aumentó la intensidad defensiva y comenzó a robar balones clave para recortar distancias. La energía se contagió a las gradas durante un último cuarto imparable, donde el acoso defensivo provocó numerosos errores en el rival y permitió ataques rápidos que dieron la vuelta al resultado, sellando la victoria definitiva por una diferencia de ocho puntos.

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