Marchena: Alberto López desata una tormenta de lágrimas en un emotivo pregón con especial recuerdo para su madre

La parroquia de San Juan ha acogido este domingo el tradicional anuncio de la pasión local marcado por los recuerdos de infancia del exaltador su profunda vinculación al mundo del costal y el acompañamiento musical de la banda Castillo de la Mota

La Iglesia de San Juan de Marchena ha acogido este domingo a las doce y media el esperado pregón de la Semana Santa a cargo de Alberto López. El acto, recogido de manera magistral en RTV Marchena, ha estado marcado por una intensa carga sentimental, especialmente en su tramo final, ante un templo abarrotado que ha vibrado con la exaltación. La cita ha contado con la cuidada presentación de José Enrique Díaz, quien ha dedicado unas cálidas palabras al protagonista instantes antes de que la banda Castillo de la Mota pusiera los acordes musicales con la interpretación de las reconocidas marchas Amarguras y Mi Amargura, además de los himnos de Andalucía y España. San Juan estaba llena de representantes del mundo cofrade marchenero, alcaldesa y miembros del equipo de Gobierno y un pueblo de Marchena fiel a su cita con uno de los días grandes de su calendario.

El pregonero convertido en capataz

Durante su intervención, Alberto ha estructurado gran parte de su discurso emulando la figura del responsable de mandar los pasos frente a las trabajaderas. A través de continuas llamadas al martillo, guiños a los costaleros y referencias a las chicotás, ha ido dibujando un recorrido imaginario por las calles de la villa. En su relato ha otorgado un papel fundamental a la cantera, animando a dejar que los más pequeños se acerquen a los templos por ser el presente de las cofradías, y ha recordado con añoranza sus inicios bajo los fardones junto a la emblemática cuadrilla de la amistad.

Un recorrido por la devoción local

El texto ha navegado por los diferentes pasajes de la Semana Santa, deteniéndose ante las grandes devociones de la localidad. Desde el rachear del Señor de la Paz hasta el sobrecogedor silencio del Cristo de San Pedro o la majestuosidad del Cristo Yacente. Las advocaciones marianas han acaparado los versos más íntimos del exaltador, destacando el consuelo indispensable que ofrecen imágenes como la Virgen de las Angustias en el dolor familiar, la Virgen de los Dolores en sus vivencias del barrio de Santa Clara o la Virgen de la Esperanza en la crudeza de los pasillos de un hospital.

El recuerdo imborrable de una madre

El clímax de la jornada se ha vivido en los últimos minutos, cuando el pregonero ha abandonado la lectura de los folios para dirigirse directamente al cielo. Ante la atenta mirada de su padre, familiares y amigos, ha hilado un profundo y desgarrador paralelismo entre la figura de Nuestra Señora y Madre de la Soledad y la pérdida de su propia progenitora. Con la voz entrecortada, ha concluido su intervención asegurando que ella ha sido la verdadera guía de su vida y la inspiración última de sus palabras, desatando una ovación unánime entre los asistentes y fundiéndose en un sobrecogedor abrazo con su padre.

 

 

RTV Marchena