La Policía Nacional, en una operación conjunta con la Polizia di Stato de Italia, ha desarticulado un grupo itinerante especializado en el hurto al descuido que operaba en Sevilla y otras ciudades del territorio nacional. Los agentes han detenido a cuatro personas —tres de ellas ya en prisión provisional— por su presunta implicación en 21 asaltos en los que lograron apoderarse de un botín superior a los 500.000 euros. La caída de esta célula criminal pone fin a una oleada incesante de golpes comerciales que se remonta a más de diez años.
Modus operandi sin huellas
La investigación arrancó al detectarse un patrón metódico en diversos asaltos. Dos mujeres accedían al establecimiento interesándose por distintos artículos de valor. Mientras el empleado les mostraba los muestrarios sobre el mostrador, una de ellas lo distraía y la otra ocultaba ágilmente una manta con piezas de alto valor en un bolso o pañuelo. Tras perpetrar el hurto, ambas abandonaban el local con total tranquilidad y sin despertar sospechas.
Un golpe similar cometido en Zaragoza durante el año 2012 dio la pista clave a los agentes. Las características físicas de una ciudadana arrestada entonces coincidían plenamente con una de las autoras de los hechos más recientes. Gracias a la estrecha cooperación internacional, se confirmó que la sospechosa integraba un peligroso entramado activo en la sustracción de metales preciosos por toda Europa.
Vida de fantasmas en la carretera
El mayor reto para las fuerzas de seguridad fue localizar a unos delincuentes que actuaban como auténticos fantasmas. Durante sus agresivas campañas delictivas, que duraban apenas cuatro o cinco días en España, evitaban tocar superficies para no dejar huellas dactilares y empleaban prendas a modo de disfraz para dificultar su identificación visual por parte de los testigos y las cámaras.
Además, cambiaban continuamente de vehículo y de teléfono móvil. Para asegurar su anonimato, nunca se registraban en hoteles cercanos a la zona del delito. Tras cometer el robo, llegaban a recorrer distancias de entre 100 y 400 kilómetros hasta llegar a una nueva ciudad para pernoctar, donde solía hospedarles otro cómplice de origen italiano que viajaba de forma independiente.
Caída y prisión tras años de robos
El pasado 30 de marzo, las autoridades detectaron la entrada de los investigados en territorio español con la clara intención de iniciar un nuevo periplo de sustracciones. Al día siguiente, el 31 de marzo, el dispositivo policial culminó con la detención de todos los miembros del equipo en Palencia. En el momento del arresto portaban 4.000 euros en efectivo y diversas prendas utilizadas en los delitos precedentes.
Los investigadores han constatado su participación directa en 21 asaltos repartidos por Sevilla, Almería, Granada, Asturias, Logroño, Murcia, Valencia, Albacete, Badajoz, Alicante, Castellón y Palencia. Tras ser puestos a disposición de la autoridad judicial competente, se ha decretado el ingreso en prisión para tres de los cuatro detenidos, desmantelando por completo su capacidad operativa.