La 52ª Fiesta de la Guitarra confirma el idilio de Marchena con el flamenco en una noche para el recuerdo (fotos y vídeos)

Melchor de Juan, Fernando Caballo, Jesús Méndez, David Palomar y Eva Yerbabuena protagonizaron una velada que reunió a un público entendido, capaz de llenar la Plaza del Cardenal Spínola y mantener el silencio, los olés y los aplausos hasta pasadas las 2:30 horas

La 52ª Fiesta de la Guitarra de Marchena volvió a demostrar este sábado por qué sigue siendo una de las grandes citas del verano flamenco. La Plaza del Cardenal Spínola presentó un magnífico aspecto con un público que llenó el recinto y que, pese a una temperatura más fresca de lo habitual para finales de julio y un viento que acompañó buena parte de la noche, permaneció en sus asientos hasta pasadas las 2:30 horas de la madrugada. Una afición entendida, respetuosa con los tiempos del cante, que supo guardar silencio cuando era necesario y responder con olés, palmas y largos aplausos a cada uno de los artistas.

La gala estuvo conducida por Kiko Valle, que presentó cada uno de los recitales con soltura y sin excesos, dejando que el protagonismo recayera siempre sobre el escenario. Entre el público tampoco faltaron nombres propios del flamenco como David de Arahal o El Perrete, que quisieron disfrutar de una de las grandes noches del calendario flamenco andaluz.

Un inicio con sabor marchenero

La responsabilidad de abrir la noche recayó sobre Melchor de Juan, que hizo gala de su sangre y dejó pinceladas de su buen hacer en un recital acompañado por Mawe a la percusión y Ana de la Viña al violín. La combinación de tradición y nuevos matices conectó desde el primer momento con el público, que terminó despidiéndolo con una merecida ovación en pie, marcando el alto nivel con el que arrancaba la velada.

El relevo lo tomó Fernando Caballo, sevillano de nacimiento pero marchenero de adopción. Conocido especialmente por su trayectoria en el mundo de la saeta, demostró que su cante va mucho más allá y se dejó todo sobre el escenario acompañado por el guitarrista holandés Yus Wieggers, firmando una actuación honesta y llena de entrega.

Jesús Méndez aporta la sobriedad y David Palomar revoluciona la plaza

El primero de los grandes nombres de la noche llegó con Jesús Méndez, que trasladó hasta Marchena el cante de Jerez con un recital de cantes serios, interpretados con profundidad, gusto y autoridad. El cantaor volvió a demostrar por qué está considerado una de las voces más importantes del panorama flamenco actual, ofreciendo una actuación que conquistó a los aficionados más puristas.

Tras una pausa, llegó el momento que cambiaría el ambiente de la plaza.

David Palomar irrumpió en escena como un auténtico torrente de energía. Acompañado por Óscar Lago a la guitarra, llevó el aire de Cádiz a la Plaza del Cardenal Spínola con tanguillos, bulerías y una forma de entender el flamenco llena de espontaneidad. Sus bailes sobre el escenario fueron una de las grandes sorpresas de la noche y terminaron por levantar al público de sus asientos. Carisma, cercanía y una entrega absoluta que hicieron de su actuación una de las más celebradas de esta edición.

Eva Yerbabuena pone el broche de oro

El cierre quedó reservado para una figura imprescindible del baile flamenco. Eva Yerbabuena, con una trayectoria avalada por numerosos premios nacionales e internacionales, demostró que sigue siendo un referente sobre los escenarios. A pesar del paso de los años, ofreció dos pases de una intensidad extraordinaria, desplegando fuerza, elegancia y una riqueza visual que cautivó al público.

La bailaora estuvo acompañada al cante por Segundo Falcón, Miguel Ortega y Manuel de Gines, con Paco Jarana a la guitarra, completando un espectáculo de enorme nivel artístico. El cuidado juego de luces, unido a la silueta de la iglesia de San Juan como telón de fondo, volvió a convertir la Plaza del Cardenal Spínola en un escenario único, difícil de encontrar en otros festivales flamencos.

La 52ª Fiesta de la Guitarra de Marchena volvió así a confirmar el excelente momento que atraviesa este histórico festival, reuniendo sobre un mismo escenario a artistas de primer nivel y a un público que respondió con el respeto, la pasión y la sensibilidad que exige el flamenco. Una edición que dejó momentos para el recuerdo y que volvió a situar a Marchena como una de las grandes referencias de este arte durante el verano andaluz.

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