El marchenero Sergio Jiménez alerta del aumento de las conductas de odio contra el colectivo LGTBI
El marchenero Sergio Jiménez, representante en la Red de Municipios Orgullosos, ha tenido una charla con la redacción de Diario Avanza donde ha reclamado un impulso a las políticas de diversidad en Marchena para afrontar el aumento de las conductas de odio. Jiménez, que actualmente trabaja fuera de España, ha analizado los desafíos sociales en el entorno comarcal y defendió la necesidad de crear espacios de seguridad estables y formación afectivo-sexual en las aulas para proteger a los adolescentes.
Sergio vive actualmente en Marruecos, donde ser gay es delito y "por ir a darle un beso a tu pareja del mismo sexo puedes ir a la cárcel". Por ello recalca que en España "vivimos en un oasis de libertad entre un mar de países donde no se aplica la libertad que tenemos en nuestro país".
Entorno educativo y memoria personal
La situación en las aulas de la provincia de Sevilla presenta carencias estructurales en materia de coeducación y atención a la diversidad. El marchenero vincula de manera directa la falta de recursos en los institutos con las situaciones de acoso escolar, una realidad que afecta a la salud mental de los menores en la fase en la que empiezan a descubrirse a sí mismos.
El propio activista recordó la hostilidad padecida durante su adolescencia en el colegio 'Santa Isabel' de Marchena, un centro concertado donde vivió un "infierno" durante los últimos cursos de la educación secundaria obligatoria. "Yo ahí me estaba empezando a descubrir, pero yo ya era tildado de maricón", rememoró Jiménez, quien contrapuso aquella experiencia con la etapa de mayor libertad que experimentó posteriormente al ingresar en las aulas del instituto 'Isidro Arcenegui'.
El peligro de la radicalización juvenil
La situación actual del colectivo, según Jiménez, se encuentra en una encrucijada debido al avance de discursos políticos que defienden de manera abierta el recorte de libertades individuales. La abstención del Partido Popular ante la legislación contra las llamadas terapias de conversión, calificadas como una tortura que atenta de forma directa contra los derechos humanos, ejemplifica un retroceso normativo que se traslada con rapidez a la vida cotidiana de las provincias andaluzas.
Sergio señala que esta impunidad dialéctica, amplificada de manera constante en diversos medios de comunicación, actúa como una esponja entre las nuevas generaciones que se desarrollan en colegios e institutos. El auge de la lgtbifobia en entornos escolares está generando dinámicas extremas de hostilidad y persecución hacia la disidencia, donde las mujeres y las personas transgénero e intersexuales se han convertido en las principales dianas de la violencia.
Propuestas para la dinamización vecinal
La propuesta de trabajo para el municipio pasa por superar las acciones institucionales que se limitan de manera exclusiva a la semana del Orgullo. Para el portavoz, no es suficiente con izar una bandera o mantener un cartel a la entrada del casco urbano, sino que se requiere inversión en actividades continuas como charlas, coloquios, talleres y obras de teatro que hagan partícipe a todo el vecindario. Además, pide a la población de Marchena que se implique en la defensa de las libertades del colectivo y que se sume a las actividades y reivindicaciones.
Históricamente, la realidad de las personas disidentes ha estado unida a las expresiones culturales andaluzas de Marchena, como el flamenco o la Semana Santa. "De todos es sabido que siempre se nos ha conocido a los maricones como 'vistevírgenes', los capillitas, que siempre están ahí pendientes", explicó Jiménez para ilustrar que el colectivo forma parte de las tradiciones, aunque todavía persistan temores cotidianos al pasear por la vía pública.
Alianzas a través de las redes públicas
La Red de Municipios Orgullosos, estructura en la que participa desde el año 2020, coordina a más de 200 ayuntamientos de toda España para facilitar el intercambio horizontal de programas técnicos de igualdad. El activista señaló que la implicación del Ayuntamiento es prioritaria para desarrollar planes de no discriminación eficaces, ya que las entidades locales constituyen la administración más cercana a la ciudadanía.
Por último, el portavoz alertó sobre la mercantilización de los entornos seguros en capitales como Sevilla, donde el sentido de la movilización social corre el riesgo de supeditarse a criterios de rentabilidad hostelera. Ante esta deriva, Jiménez insistió en la importancia de articular un tejido asociativo altruista y comprometido en el ámbito rural para consolidar de forma permanente los derechos individuales.