Palacio Ducal de Marchena: ruina, olvido y desidia

Artículo de Opinión de 'Marchena Histórica' (@marchenahistórica)

Si observan la foto de la portada, podrán contemplar dos manifestaciones de la riqueza patrimonial de nuestra localidad. Una de ellas, como lo es el “Mandato”, se conserva, y se sigue practicando de manera anual. La otra en cambio, como se aprecia tras la figura del nazareno, ha desaparecido. No solo de manera material, sino también mental, ya que prácticamente no queda ni su recuerdo. Hablamos del Palacio Ducal de Marchena.

El Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico de Marchena, de manera muy acertada, califica al conjunto como “ruina” o “restos”. Y es que, para desgracia de nuestro municipio, no queda prácticamente nada del palacio, a excepción de un solar desértico, en completo estado de abandono, y un apeadero que, sin duda alguna, ha visto tiempos mejores.

Que sean pocas las huellas que han logrado sobrevivir al paso del tiempo, no justifica que las instituciones públicas, de cualquier signo o ideología, ignoren con desidia, como el patrimonio de nuestro pueblo se degrada hasta su desaparición. De hecho, como se puede apreciar en las distintas imágenes del post, la zona del apeadero carece, al igual que la Torre del Tiro, de cualquier clase de plan de conservación.

Las humedades, la verdina y el moho han invadido buena parte del pavimento. El mortero de las paredes está perdiendo cohesión, y, en consecuencia, se está desprendiendo, con la amenaza que supone para la solidez de la estructura. Por otro lado, los fustes y capiteles, algunos de ellos visigodos e incluso bajoimperiales, presentan fisuras y un avanzado estado de erosión, hasta el punto de que tememos no logren soportar el peso del abandono institucional, como le pasó al muro situado junto a la puerta de entrada al solar palaciego.

Y no se confundan, levantar una pared cuando ya se ha caído no es restaurar, es reconstruir. Esa “intervención” (de dudosa calidad, por otro lado) no es sino un recordatorio de lo que el paso del tiempo, y la ignorancia premeditada, son capaces de realizar.