Judit Neddermann y Pau Figueres: una velada de complicidad y música en el castillo de Alcalá de Guadaíra

La cantautora catalana cautivó a los asistentes del ciclo Noctaíra con un concierto íntimo, transformando la fortaleza sevillana en un escenario donde la música y la palabra se fundieron en un abrazo colectivo

El Castillo de Alcalá de Guadaíra se convirtió la pasada noche en un refugio para la sensibilidad y la maestría técnica. En el marco de la programación cultural de Noctaíra, la reconocida cantautora catalana Judit Neddermann ofreció una actuación cargada de honestidad, arropada por la impecable destreza a la guitarra de Pau Figueres.

Más que un simple concierto, en el recinto histórico fue un diálogo fluido entre artistas y público. Lejos de la frialdad de los grandes escenarios, Neddermann optó por la cercanía, rompiendo la "cuarta pared" y haciendo partícipes a los presentes de cada una de sus interpretaciones. La artista no dudó en invitar al público a corear los estribillos de su repertorio, convirtiendo el espacio en un coro compartido que hizo la velada mucho más amena y entrañable.

UNA TRAYECTORIA DE ALTURA

Judit Neddermann (Vilassar de Mar, 1991) ha demostrado a lo largo de su carrera ser una de las voces más sólidas y versátiles del panorama actual. Con cinco discos en solitario y una colaboración esencial junto a su hermana, la también música Meritxell Neddermann, ha sabido forjar un universo sonoro propio donde confluyen la tradición y la contemporaneidad.

Su talento, que combina la composición de letras introspectivas con una habilidad natural para la interpretación, la ha llevado a ser reconocida por la crítica especializada. Un hito destacado de su trayectoria ocurrió en 2022, cuando fue galardonada con un Premio Max a la mejor composición musical por su trabajo en la pieza teatral Canto jo i la muntanya balla.

LA MAGIA DE LO PEQUEÑO

La elección de Judit Neddermann por formatos reducidos —en esta ocasión, el dúo guitarra-voz— resalta la importancia de la calidad interpretativa frente al artificio. La complicidad con Pau Figueres permitió que cada matiz de las canciones cobrara una nueva dimensión en la acústica privilegiada del Castillo de Alcalá.

Con este concierto, el ciclo Noctaíra reafirma su apuesta por espectáculos de proximidad que ponen en valor tanto el patrimonio histórico de la ciudad como la excelencia artística nacional. Judit Neddermann, fiel a su estilo, logró marcharse de Alcalá de Guadaíra, muy emocionada por el trato recibido, dejando tras de sí algo más que música: una conexión humana tejida a base de estribillos, talento y mucha verdad.

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