La Guardia Civil detiene en La Rinconada al autor de diez robos en coches que desató el pánico
La Guardia Civil ha arrestado in fraganti en La Rinconada a un vecino de la localidad considerado uno de los ladrones de coches más activos de la comarca. El sospechoso, que contaba con una orden de búsqueda judicial, provocó un grave accidente en el casco urbano al empotrarse contra dos turismos y el mobiliario urbano con un coche que acababa de sustraer. La investigación se inició tras detectarse un repunte de hurtos en el interior de vehículos que había generado una honda preocupación entre los residentes.
El método de las manetas
El arrestado desplegaba un método tan sencillo como eficaz para saquear los automóviles en la vía pública. El delincuente caminaba de forma discreta por las calles de La Rinconada y tanteaba los tiradores de las puertas para comprobar si los propietarios se los habían dejado abiertos por descuido. Una vez dentro, se apoderaba de cualquier objeto de valor que pudiera revender rápidamente en el mercado negro, desde dinero en metálico hasta dispositivos electrónicos.
Accidente y fuga en el casco urbano
La audacia del detenido creció cuando, en uno de sus asaltos, localizó una copia de las llaves dentro del habitáculo de un coche. El individuo no dudó en arrancar el vehículo y pilotarlo a gran velocidad por el centro del municipio sevillano. Durante la huida, el conductor perdió el control y colisionó de forma violenta contra otros dos automóviles estacionados y varios elementos urbanos. Tras el impacto, abandonó el coche destrozado en mitad de la calle y escapó a pie antes de que llegaran las patrullas de la Guardia Civil.
Captura in fraganti y fraudes con tarjetas
La detención definitiva se produjo cuando los agentes sorprendieron al sospechoso en mitad de otro robo. Aunque intentó huir corriendo, los uniformados del Puesto Principal de la Guardia Civil de la Rinconada lograron interceptarlo. Los investigadores han esclarecido hasta el momento diez delitos de robo y hurto, además de varias estafas. El implicado utilizaba las tarjetas bancarias sustraídas para realizar pequeños pagos comerciales que no requerían código PIN antes de ser puesto a disposición de la Autoridad Judicial.