La Semana Santa de Marchena del año 1986 dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de finales del siglo XX gracias a una meteorología calificada de "inmejorable" y a una participación ciudadana sin precedentes. Hace exactamente 40 años, las calles del municipio de la Campiña sevillana vivieron unas jornadas brillantes donde el fervor religioso se vio fuertemente impulsado por los medios de comunicación y por importantes novedades operativas en el seno de las hermandades. Esto se recoge en una publicación del perfil de Facebook de la Biblioteca de Marchena que hace referencia a una crónica de 'Informativo Marchenero'.
El papel crucial de la radio y el pregón oficial
Durante aquella primavera, el programa radiofónico 'La Pasión según Marchena' emitido por Radio Marchena se convirtió en un pilar fundamental para reavivar el interés por las distintas corporaciones nazarenas. El ambiente cofrade culminó con el tradicional pregón, que en esa edición fue pronunciado por Raúl Vega Muñoz. El acto solemne tuvo lugar en el Salón de Actos del Ayuntamiento, reuniendo a los vecinos antes de celebrar un almuerzo homenaje al pregonero en las históricas instalaciones del Casino.
Estreno del certamen saetero en la localidad
Otro de los hitos que marcaron el calendario de 1986 fue la decidida apuesta por la cultura y el cante tradicional. Aquel año se llevó a cabo por primera vez el Certamen de Saetas, una iniciativa cultural organizada y promovida por la Hermandad de la Humildad. Este evento sentó las bases para potenciar una de las señas de identidad más profundas de la celebración religiosa en Andalucía, atrayendo a numerosos devotos y grandes aficionados al arte flamenco.
Cambios de horarios y recorridos históricos
En lo relativo a los desfiles procesionales, la jornada del Domingo de Ramos estuvo protagonizada por la Hermandad de la Borriquita, que inició su estación de penitencia a las 18 horas y prolongó su recorrido ininterrumpidamente hasta la una de la madrugada. Por su parte, el Jueves Santo requirió una estricta coordinación logística. Para evitar que dos cortejos coincidieran en la estrechez de la calle San Francisco, la Hermandad de la Vera-Cruz decidió adelantar su salida, mientras que la Hermandad del Dulce Nombre la retrasó una hora, abriendo las puertas de su templo a las 20 horas.