El artista multidisciplinar Guillermo Reyes, formado entre Ecuador y Australia, presenta en Marchena su proyecto titulado Vita Brevis. Esta propuesta artística, concebida como una videoinstalación, surge tras el periodo de residencia del autor en la localidad y se inaugurará el próximo 30 de abril a las 20:00 horas. La obra propone una inmersión donde el espectador no solo observa una imagen, sino que experimenta una reflexión profunda sobre la relación entre la vida y la desaparición, articulada mediante el uso de elementos cotidianos y tecnología digital en la Mombó Art Gallery.
La metáfora de la combustión
El eje central de la muestra es la cerilla, utilizada por Guillermo Reyes no solo como un objeto físico, sino como una unidad de medida del tiempo y de la acción humana. En el espacio expositivo, ubicado en la calle Canónigo Álvarez Talaverón, la pieza reúne una proyección audiovisual junto a los restos y materiales empleados en su creación. El artista utiliza la combustión para simbolizar cómo toda idea o cuerpo cobra sentido al consumirse, creando una cartografía visual de lo que se extingue en un instante y dejando tras de sí apenas un residuo de luz y materia.
Un lenguaje entre dos mundos
La trayectoria de Guillermo Reyes destaca por un estilo íntimo que conecta lo tradicional con lo contemporáneo. En Vita Brevis, el autor despliega una síntesis entre lo tangible y lo digital, buscando una respuesta emocional en el público a través de un enfoque minimalista. Según explica el propio artista, el proyecto nace de la sentencia clásica que contrapone la brevedad de la vida con la longevidad del arte, transformando esa intuición en un registro del gesto y la huella que dejamos a nuestro paso por el mundo.
Innovación cultural en la localidad
Con la llegada de esta videoinstalación, que podrá visitarse hasta el 15 de mayo, Marchena apuesta por una forma de expresión artística poco habitual en la programación cultural de la comarca. La obra invita a detenerse y observar el compás métrico de la existencia, ofreciendo una dimensión emocional que vincula lo cotidiano con lo efímero. Vita Brevis se posiciona así como una de las citas más singulares de la primavera en Sevilla, permitiendo a los visitantes explorar un espacio donde el tiempo se detiene para analizar su propia fugacidad.