El salón de actos de la Biblioteca de Marchena se queda pequeño para el emotivo homenaje a Fernando Alcaide y Javier Gavira

Se registró un lleno absoluto para recordar a los dos investigadores marcheneros en un acto organizado por el Ayuntamiento y la asociación DIME, donde familiares, amigos, compañeros y vecinos pusieron de manifiesto el cariño y el legado que ambos dejaron en la historia y la cultura del municipio.

Hay actos que uno cubre como periodista y otros que inevitablemente terminan despertando recuerdos personales. El homenaje celebrado el pasado lunes con motivo del décimo aniversario del fallecimiento de los investigadores marcheneros José Fernando Alcaide Aguilar y Francisco Javier Gavira Gil fue uno de ellos.

Nada más llegar a la Biblioteca que lleva por nombre 'Fernando Alcaide' resultaba evidente que no se trataba de un acto más. El salón de actos presentaba un aspecto inmejorable, completamente lleno, hasta el punto de que numerosas personas tuvieron que seguir el homenaje de pie. Esa imagen fue, probablemente, la mejor muestra del cariño que Marchena continúa profesando a dos hombres que dedicaron buena parte de su vida a investigar, conservar y divulgar la historia y el patrimonio del municipio.

Organizado por el Ayuntamiento de Marchena y la asociación DIME, el homenaje recordó a dos investigadores unidos por una misma pasión por su pueblo y por la triste coincidencia de haber fallecido el mismo día, el 20 de julio de 2016. A través de diferentes intervenciones se repasó su trayectoria investigadora, su compromiso social y el amor que ambos profesaron a Marchena.

Una huella que también quedó en las aulas

Mientras se sucedían las intervenciones dedicadas a José Fernando Alcaide, no podía evitar recordar que, antes de conocer su trayectoria como investigador o concejal de Cultura, para mí fue mi profesor de Historia y el padre de mi amigo con el que compartimos tantos buenos momentos.

Y estoy convencido de que esa sensación la compartían muchos de los asistentes que un día ocuparon un pupitre o una tertulia con él.

Fernando tenía esa capacidad, cada vez menos frecuente, de despertar el interés por la historia sin convertirla en una sucesión de fechas. Conseguía explicar el pasado de una forma cercana y hacer comprender que conocer la historia era también entender mejor el presente.

Durante el acto se recordó su inmensa labor investigadora, sus numerosas publicaciones, la creación de las Jornadas sobre Historia de Marchena, su apuesta por abrir el Archivo Municipal a investigadores y ciudadanos y el impulso que dio a la cultura durante su etapa como delegado municipal. Sin embargo, hubo una idea que se repitió una y otra vez: por encima de todo, José Fernando Alcaide fue una persona cercana, generosa y siempre dispuesta a compartir sus conocimientos.

La emoción de las familias y el reconocimiento de un pueblo

Uno de los momentos más emotivos de la tarde llegó con la intervención de Fátima Alcaide, hija de Fernando. Lejos de centrarse únicamente en la trayectoria académica de su padre, quiso mostrar a la persona que había detrás del investigador y del profesor.

Recordó su enorme pasión por el conocimiento y la investigación, una inquietud que le llevó incluso a recorrer México durante la preparación de su tesis doctoral para localizar documentos y descendientes de la familia Rincón Gallardo, convencido de que la mejor forma de investigar era acudir directamente a las fuentes. Una aventura que, además, quiso compartir con uno de sus hijos para convertir aquel viaje en una experiencia que ambos recordarían toda la vida.

También evocó el valor que siempre dio a la familia, relatando cómo procuró realizar un viaje individual con cada uno de sus tres hijos para regalarles tiempo y experiencias que permanecieran para siempre. Una enseñanza que, confesó emocionada, hoy cobra todavía más sentido.

Fátima aseguró que, diez años después de su ausencia, su padre sigue presente en las conversaciones familiares, en las decisiones cotidianas y en las enseñanzas que dejó. "El verdadero legado es la huella que una persona deja en el corazón de los demás", afirmó, agradeciendo el cariño que Marchena continúa demostrando hacia su familia.

Sus palabras emocionaron a un salón completamente entregado y a unos familiares que vivieron con visible emoción un homenaje que volvió a demostrar el profundo afecto que el pueblo sigue sintiendo por José Fernando Alcaide.

El recuerdo compartido de Francisco Javier Gavira

El acto continuó con el homenaje a Francisco Javier Gavira Gil, otra figura imprescindible para comprender la investigación histórica de Marchena durante las últimas décadas.

Compañeros de la asociación DIME, investigadores y representantes del movimiento memorialista coincidieron en definirlo como una persona comprometida con la verdad, la justicia y la recuperación de la memoria democrática, destacando el enorme vacío que dejó su fallecimiento.

A través de diferentes intervenciones y vídeos de personas que compartieron proyectos con él, se puso de manifiesto su capacidad para impulsar investigaciones, organizar actividades y conectar a investigadores de distintos ámbitos. También se recordó su papel decisivo en la recuperación de episodios de la historia local que durante muchos años permanecieron prácticamente olvidados.

Varios de los participantes insistieron en que Javier Gavira no solo investigaba el pasado, sino que conseguía implicar a otras personas para que continuaran ese trabajo. Una idea que quedó reflejada en varios testimonios, donde se destacó que abrió caminos para que nuevas generaciones de investigadores siguieran profundizando en la historia de Marchena y en la recuperación de la memoria democrática.

El homenaje concluyó recordando que, aunque José Fernando Alcaide y Francisco Javier Gavira desarrollaron trayectorias diferentes, ambos compartieron una misma forma de entender el servicio a su pueblo: investigar, divulgar y poner el conocimiento al alcance de todos para que Marchena nunca olvidara su historia.

El mejor homenaje fue la respuesta de Marchena

Al finalizar el acto, la sensación que quedaba era difícil de describir. Más allá de los discursos y de los reconocimientos, el verdadero homenaje lo ofreció el propio pueblo.

Ver una Biblioteca completamente llena, con vecinos de todas las edades, antiguos alumnos, investigadores, representantes institucionales, amigos y familiares reunidos diez años después para recordar a José Fernando Alcaide y Francisco Javier Gavira demuestra que su legado sigue muy presente.

Hay personas que dejan libros, investigaciones o publicaciones. Ellos también dejaron algo mucho más difícil de conseguir: el respeto y el cariño de un pueblo entero.

Y, como antiguo alumno de Fernando, salí de allí con la certeza de que algunos profesores nunca dejan de enseñar. Incluso diez años después de haberse marchado.

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