'Se Acabó La Fiesta' exige "frenar la avalancha de aceite tunecino que hunde los precios del olivar andaluz"

AECC Écija
El portavoz de la formación en Andalucía, Adrián Yacar, reclama "suspender el régimen de perfeccionamiento activo, activar las cláusulas de salvaguarda y reforzar los controles ante unas importaciones que se han duplicado en un año"

Se Acabó La Fiesta (SALF) en Andalucía ha fijado posición ante los datos de importación de aceite de oliva conocidos esta semana: Andalucía compró en el exterior 95.766 toneladas en el primer semestre del año, un 47 % más que hace un año, y las importaciones de virgen extra se duplicaron (+100,83 %), con la mitad de ese aceite procedente de Túnez, según los datos recogidos por la prensa especializada. El portavoz de la formación en la comunidad, Adrián Yacar, exige medidas inmediatas para proteger al olivar andaluz.

La formación señala las dos vías por las que el aceite tunecino entra sin pagar aranceles: el contingente anual de 56.700 toneladas concedido por la Unión Europea y, sobre todo, el régimen de perfeccionamiento activo, que en 2026 concentra ya el 96 % de esas importaciones, según los cálculos de la asociación olivarera OliveA con datos de Aduanas y de la AICA. Mientras tanto, los precios en origen se hunden: el virgen extra cotiza a 3,4 euros el litro —frente a los más de 4 de diciembre—, lejos del umbral de viabilidad de unos 5 euros por kilo que fijan organizaciones como AEMO o UPA para el olivar tradicional.

Yacar denuncia el doble rasero de Bruselas con el campo: «No se puede exigir a nuestros olivareros que compitan contra un aceite que entra sin aranceles y sin soportar los costes y la burocracia que aquí se imponen. La Unión Europea asfixia a nuestro campo con normativas y papeleo y, al mismo tiempo, abre la puerta de par en par al aceite de Túnez. Es una competencia desleal consentida».

El portavoz andaluz pone el foco en la paradoja que viven las almazaras: a 31 de julio, las andaluzas almacenaban 262.000 toneladas de aceite, 160.000 de ellas en Jaén, el 38 % de toda España. «Mientras nuestras cooperativas guardan el aceite sin poder venderlo a un precio digno, las importaciones se duplican. Es la ruina programada del olivar tradicional, el que sostiene a cientos de pueblos de Jaén, Córdoba y Granada», subraya Yacar.

La preocupación de la formación alcanza también a la aceituna de mesa, que tiene su epicentro en Arahal (Sevilla), primer productor mundial de las variedades manzanilla y gordal, con más de 6.700 hectáreas de olivar que sostienen la economía del municipio. Yacar, que ya denunció en la localidad el pasado mes de abril el abandono que sufren sus agricultores y la falta de infraestructuras hídricas, advierte: «Lo que está pasando con el aceite es el mismo guión que sufre la aceituna de mesa: los costes se disparan, los precios se hunden y la Administración mira hacia otro lado. Desde Jaén hasta Arahal, el olivar andaluz entero está en juego».

Ante esta situación, Se Acabó La Fiesta reclama la suspensión inmediata del régimen de perfeccionamiento activo para el aceite tunecino, la activación de las cláusulas de salvaguarda previstas en los acuerdos comerciales, la aplicación estricta de la Ley de la Cadena Alimentaria para que nadie venda por debajo de costes, el refuerzo de los controles en frontera y un etiquetado claro que garantice que el consumidor sabe qué aceite compra. La formación defiende, además, la plena reciprocidad: que todo producto que entre en España cumpla las mismas exigencias que se imponen a nuestros agricultores.

Con este posicionamiento, la formación de Alvise Pérez reafirma la defensa del campo como uno de los ejes de su proyecto en Andalucía y anuncia que estará al lado de los olivareros en las movilizaciones que el sector prepara para el otoño.

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