Un incendio forestal declarado este 3 de junio ha puesto en alerta al municipio de Estepa. El suceso se originó en torno a las 12:30 horas en la Sierra de Juncarejo, un paraje natural muy próximo al Camino de Huesca caracterizado por su abundante vegetación y arboleda baja. Tras una ardua jornada de trabajo contra las adversidades del clima, los efectivos de emergencia han logrado asegurar el perímetro, evitando daños mayores en el entorno paisajístico de la localidad.
Complicaciones por las elevadas temperaturas
El operativo movilizado por el INFOCA incluyó retenes profesionales desplazados desde los municipios de Osuna y Coripe, apoyados sin descanso por dos hidroaviones que realizaron continuas descargas tras abastecerse en el pantano de El Chorro. Aunque el primer ataque terrestre consiguió estabilizar el frente, el calor extremo y la difícil orografía provocaron diversas reactivaciones. Esta situación obligó a redoblar los esfuerzos de extinción en pleno pulmón verde para atajar los nuevos focos.
Seguimiento y coordinación institucional
Durante todo el operativo, la Policía Local y la Guardia Civil acordonaron las vías para facilitar los accesos de los camiones y vehículos pesados. A pie de campo, desde el Ayuntamiento se mantuvo un seguimiento directo de la emergencia en permanente contacto con la delegada territorial de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Inmaculada Gallardo. Igualmente, se estableció comunicación continua con José Manuel Ruiz, alcalde de Gilena, por la proximidad del suceso a su término municipal.
Ejemplar respuesta de solidaridad ciudadana
La jornada ha destacado por la rápida movilización de los habitantes de Estepa y la vecina población de Pedrera. Decenas de vecinos ofrecieron hidratación para los profesionales y recursos mecánicos ante cualquier contingencia. De hecho, el propietario de un cortijo cercano cedió sus instalaciones para que una autobomba del INFOCA pudiera recargar sus depósitos con inmediatez. Los especialistas mantienen las labores preventivas de refresco sobre el terreno a la espera de poder decretar la extinción definitiva.