PACMA denuncia daños al patrimonio y fauna durante el desmontaje del Icónica de Sevilla

El partido ecologista y colectivos ciudadanos alertan sobre el deterioro del entorno protegido del parque de María Luisa, el hallazgo de animales muertos y las arriesgadas jornadas laborales a 40 grados durante la retirada del escenario

El partido Pacma y colectivos ciudadanos han denunciado una serie de afecciones ambientales, laborales y sobre el patrimonio tras el inicio del desmontaje del festival Icónica en la Plaza de España y el parque de María Luisa de Sevilla, un recinto protegido como Bien de Interés Cultural que consideran que ha sido "privatizado durante dos meses para el lucro de unos cuántos".

Denuncias por daños a la fauna local

Las organizaciones han criticado el impacto directo que la actividad del evento ha tenido sobre los animales del recinto natural en Sevilla. Según exponen en sus comunicaciones, durante el proceso de desmontaje se ha localizado "un bebé muerto flotando en el estanque de Los Lotos, que rápidamente ha sido retirado", además de registrarse "mamás con sus bebés intentando no ser pisoteados en su casa durante la entrada a los conciertos".

Asimismo, afirman que tras el cese de la música "los animales que quedan podrán recuperar su ciclo de vida", criticando las molestias acústicas y la alteración continuada del hábitat provocadas por las infraestructuras del macroevento.

Deterioro del espacio monumental y condiciones de trabajo

En relación con la conservación del monumento, las denuncias señalan la presencia de materiales por todos lados "acarreados de manera cuestionable por el suelo de un edificio Bien de Interés Cultural" y la existencia de elementos "apoyados sobre farolas, vallas y arbustos del Parque de María Luisa". Igualmente, acusan que el pavimento histórico se ha visto "dañado por el trasiego continuo de camiones y soportando el peso de grandes estructuras, que son desmontadas con delicadeza".

Por otro lado, los colectivos han puesto el foco en la seguridad de los operarios encargados de la retirada del recinto en Sevilla, al señalar la presencia de "empleados trabajando a destajo a las 4 de la tarde, a pleno sol y a 40 grados de temperatura". Ante estos hechos, la postura expresada exige recuperar el uso público del entorno bajo el lema "festival sí, pero con la música a otra parte".

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