Sale a la luz un mapa del siglo XVI que une la historia de Arahal y Morón de la Frontera

El Archivo de la Catedral de Sevilla rescata un plano histórico donde ambos municipios de la Campiña compartían territorio antes de su independencia administrativa debido a una pugna económica por el cobro de diezmos agrícolas con la Casa de Osuna

El Archivo de la Catedral de Sevilla ha sacado a la luz la representación gráfica más antigua que se conoce sobre los territorios de Arahal y Morón de la Frontera. Este valioso documento, que data del siglo XVI, ha sido recuperado recientemente para demostrar que ambas localidades de la Campiña sevillana compartían una misma realidad geográfica antes de sus respectivas independencias administrativas, entregándose una copia de este extraordinario hallazgo a los actuales alcaldes de ambos municipios.

Un conflicto económico por los impuestos agrícolas

La creación de este singular plano histórico no respondió a un interés geográfico o científico, sino a un profundo conflicto económico originado tras la conquista de Granada en el año 1492. Una vez desapareció el peligro bélico en esta zona, estalló una disputa directa entre la Iglesia de Sevilla y la poderosa Casa de Osuna por el control y el cobro de los diezmos, los antiguos tributos vinculados a la producción del campo. Las autoridades de la época ordenaron trazar este croquis detallado para delimitar exactamente qué institución se quedaba con los ingresos de cada parcela.

Arahal dentro del antiguo señorío moronense

El análisis de los trazos revela que Arahal aparece dibujada completamente dentro de los límites jurisdiccionales del municipio vecino. En aquellos años, esta incipiente población formaba parte integral del antiguo alfoz perteneciente al Señorío de Morón, evidenciando cómo la necesidad de defensa militar y las dinámicas económicas entrelazaron las raíces de ambos núcleos poblacionales de manera indisoluble.

Topónimos y fincas que sobreviven en la actualidad

Uno de los aspectos más fascinantes que esconde esta joya cartográfica conservada en Sevilla es la vigencia de su información sobre el terreno. Al ampliar los detalles del pergamino, los investigadores han podido constatar que decenas de nombres correspondientes a fincas, caminos y parajes naturales mantienen exactamente la misma denominación hoy en día. Esta asombrosa pervivencia en la memoria oral y escrita convierte al plano en una cápsula del tiempo imprescindible para comprender la evolución del paisaje agrario andaluz.