La segunda fase del proyecto ‘Arte y Compás’ se ha desarrollado esta semana en el Instituto 'Camille Claudel' de Paris con una jornada dedicada al flamenco como herramienta educativa, cultural e inclusiva. La actividad forma parte de una iniciativa impulsada por el marchenero Daniel Martínez, orientada a acercar la danza española a contextos educativos internacionales.
Formación artística y trabajo en valores
Durante la jornada, el alumnado profundizó en el vocabulario y los elementos propios de la danza española, abordando aspectos como la vestimenta, el peinado tradicional y la estructura del baile por sevillanas. El trabajo se centró también en valores como la complicidad en la pareja de baile, la amistad y el compañerismo, entendidos como pilares del aprendizaje colectivo.
Con la participación de los artistas Miguel Suárez y María Bellido, los estudiantes repasaron las dos primeras sevillanas, perfeccionando la técnica, la postura corporal y la coordinación con el ritmo musical. El trabajo práctico concluyó con una evaluación por parejas, formadas libremente por el propio alumnado en función de la afinidad y la conexión en el baile.
Flamenco e inclusión como eje del proyecto
La programación incluyó además una intervención formativa de tres horas en la que se presentaron referentes del flamenco a nivel nacional e internacional, con especial atención a la labor de la Asociación Cultural Flamenca ‘Arte y Compás’.
Uno de los momentos más destacados fue el abordaje del flamenco como espacio inclusivo. A través del testimonio de María Bellido, los alumnos reflexionaron sobre la discapacidad en la danza y sobre la capacidad del arte para derribar barreras, transmitiendo un mensaje de superación personal y resiliencia.
Un mensaje educativo de largo recorrido
El proyecto puso el acento en la importancia de perseguir los sueños pese a las dificultades, tanto físicas como mentales, fomentando la construcción de personas autónomas, perseverantes y comprometidas con su desarrollo personal.
La jornada concluyó con un ejercicio de reflexión colectiva y un momento de convivencia entre alumnado y artistas, cerrando una experiencia educativa que refuerza el valor del flamenco como herramienta cultural, pedagógica y social.