Este domingo a las once de la mañana, un grave episodio de violencia ha sacudido las instalaciones del centro penitenciario de Morón de la Frontera. Un interno ha atacado con extrema agresividad a cuatro profesionales, concretamente a tres trabajadores y al médico de guardia, dentro del propio departamento de enfermería. Ante estos hechos, el sindicato CSIF ha denunciado públicamente la situación, señalando que las lesiones de diversa consideración obligaron a la evacuación de urgencia de una de las víctimas al hospital más cercano.
Ataque sorpresivo tras una intoxicación grave
El origen del altercado se sitúa en el traslado de un recluso desde el conflictivo módulo cuatro hasta el área sanitaria por un cuadro médico severo. Tras recibir asistencia para estabilizar su estado, el preso despertó visiblemente alterado y arremetió a golpes contra los empleados públicos presentes en la sala. El nivel de violencia empleado provocó fuertes dolores en las extremidades a uno de los afectados, determinando su derivación inmediata hacia el servicio de urgencias exteriores para una evaluación exhaustiva.
Exigencia de medidas disciplinarias contundentes
Ante la magnitud de los hechos, desde CSIF Prisiones Sevilla II han exigido a la dirección del centro el traslado inmediato del agresor a otro establecimiento más adecuado a su perfil. Asimismo, la delegación sindical reclama su clasificación directa en primer grado, el régimen más restrictivo del sistema penitenciario. Esta situación crítica obliga, según los representantes de los trabajadores, a convocar de manera inminente al Comité de Salud y Seguridad Laboral con el objetivo de implantar protocolos de contención eficaces.
Reclamaciones históricas frente a la escalada violenta
La organización CSIF advierte de que este reciente suceso evidencia el repunte de altercados físicos dentro de la prisión de la Campiña sevillana, sumándose a otros episodios de gran tensión registrados durante las últimas semanas. Para frenar esta peligrosa dinámica, resulta imprescindible dotar al personal de la condición legal de agentes de la autoridad, además de proporcionar formación especializada y medios coercitivos modernos. A estas urgentes carencias operativas se une el acuciante déficit de facultativos en el sistema de Instituciones Penitenciarias.