El periodista Manuel J. Barroso emociona a Morón con un gran pregón

El escenario cultural se pone en pie para despedir al orador tras un discurso cargado de sentimiento en el que ha transmitido su profunda devoción por todas las hermandades del municipio y que marca el inicio de los días grandes en la localidad

El Teatro Oriente de Morón de la Frontera ha acogido la celebración del tradicional pregón que anuncia la llegada inminente de la Semana Santa. El periodista local Manuel J. Barroso ha sido el encargado de pronunciar un discurso que quedará marcado en la memoria de los cofrades, desatando una emocionante ovación de un público entregado que lo despidió en pie. El acto supone el pistoletazo de salida oficial para que el municipio se reencuentre con sus tradiciones en la calle.

Respaldo institucional y cofrade

La cita ha contado con una amplia representación de la sociedad civil y religiosa. Entre los asistentes han destacado el alcalde de Morón, Juan Manuel Rodríguez; el párroco de San Miguel, Ignacio del Rey; el presidente del Consejo de Hermandades, Manolo Moreno; y el delegado de Fiestas Mayores, Manuel Escalante. Junto a ellos, miembros de la corporación y representantes de todas las cofradías han acompañado al pregonero, quien ha sido introducido y presentado por Miguel Núñez.

Sones de pasión sobre las tablas

Como marca la tradición en este esperado encuentro, el apartado musical ha sido un pilar fundamental para crear el ambiente propicio antes de la oratoria. La Banda Municipal ha sido la responsable de poner el alma sonora a la jornada, interpretando diversas marchas que han envuelto a los presentes en el clima propio de la semana grande y han servido de antesala perfecta para preparar los sentimientos del auditorio.

Un recorrido por la devoción local

Durante su intervención sobre el atril, Manuel J. Barroso ha sabido articular un mensaje lleno de emoción. Sus palabras han tejido un recorrido sentimental por cada una de las corporaciones penitenciales de Morón de la Frontera, logrando despertar en los vecinos las ganas de volver a compartir y vivir su fe. Con esta profunda exaltación, la ciudad da por iniciada de forma oficial la cuenta atrás para abrir de nuevo las puertas de sus templos.

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