La Plataforma por la Defensa del Patrimonio de Sevilla ha expresado públicamente su preocupación tras el desprendimiento de una de las jarras de azucenas de bronce del primer cuerpo de la ampliación renacentista de Giralda, un incidente ocurrido durante el reciente episodio de fuerte viento en la capital hispalense.
Alivio por la ausencia de daños personales
Desde la Plataforma lamentan el accidente, aunque subrayan que, gracias a la hora a la que se produjo y a las condiciones de lluvia, no se registraron daños personales. Aun así, advierten de la gravedad potencial del suceso y recuerdan que, de haberse producido en horario diurno, las consecuencias podrían haber sido muy distintas.
Comparación histórica y debate sobre el mantenimiento
El colectivo pone el foco en el estado de conservación del monumento, recordando que la Giralda fue capaz de resistir episodios históricos extremos, como el terremoto de Lisboa de 1755, y cuestiona que no haya soportado un episodio de viento fuerte como el registrado estos días en Sevilla.
A su juicio, este hecho vuelve a situar sobre la mesa el problema recurrente del mantenimiento del monumento y la necesidad de una conservación preventiva más exhaustiva.
Críticas al Cabildo y a la gestión del monumento
En su comunicado, la Plataforma señala directamente al Cabildo Catedral de Sevilla, al que atribuye una responsabilidad moral y legal en el cuidado del monumento como entidad depositaria del mismo. El colectivo rechaza el argumento de que “no ha ocurrido nada” y considera que el riesgo generado es, por sí solo, motivo suficiente de preocupación.
Asimismo, plantea que los ingresos obtenidos por las visitas turísticas a la Giralda deberían destinarse prioritariamente a garantizar su conservación y mantenimiento, evitando situaciones de riesgo como la vivida.
Reapertura del debate sobre las inmatriculaciones
La Plataforma advierte de que, si finalmente se solicita apoyo económico a la Administración para acometer las reparaciones o restauraciones necesarias, se reforzará su tesis de que los bienes inmatriculados deberían revertir al ámbito público. En ese escenario, defienden que sea la Administración quien gestione estos bienes, con una aportación justa por parte de la entidad que los utiliza, en este caso la Iglesia Católica.
El colectivo concluye reclamando una reflexión profunda sobre el modelo de gestión del patrimonio histórico de Sevilla, insistiendo en que la prevención y el mantenimiento son claves para evitar riesgos mayores en el futuro.