Agentes de la Policía Nacional han asestado un duro golpe al narcotráfico este 10 de abril, logrando la incautación de 5.000 kilos de cocaína que una organización criminal había introducido a través de las costas de Huelva mediante embarcaciones de alta velocidad. El estupefaciente fue trasladado y ocultado en dos domicilios que funcionaban como guarderías, uno de ellos localizado en Utrera, donde también se intervinieron armas de guerra y vehículos robados. La operación se ha saldado con 10 personas detenidas que ya han ingresado en prisión.
Transporte y labores de contravigilancia
Los hechos se precipitaron el pasado 13 de marzo, cuando la red delictiva logró introducir en territorio nacional el cargamento de cinco toneladas de droga empleando narcolanchas en el litoral onubense. Desde allí, la cocaína fue transportada por carretera hasta la localidad de Gibraleón, lugar elegido para organizar el almacenamiento inicial y su posterior distribución. A la mañana siguiente, los efectivos policiales detectaron el comienzo del reparto. Una primera furgoneta partió trasladando una cantidad importante del alijo hasta una vivienda situada en Utrera, en la provincia de Sevilla. Posteriormente, otra furgoneta cargada con 35 fardos que superaban la tonelada de cocaína fue interceptada, deteniendo a su conductor y a dos individuos más que realizaban tareas de escolta y contravigilancia en otro vehículo.
Registros en las guarderías de la droga
El operativo culminó con la autorización judicial de dos entradas y registros en los inmuebles empleados por la organización. En la casa de Gibraleón, los agentes decomisaron más de 3.500 kilogramos de cocaína y fueron arrestadas cinco personas, incluyendo al propietario, que intentaron darse a la fuga ante el asalto táctico de los GOES (Grupo Operativo Especial de Seguridad). Por su parte, en la vivienda ubicada en Utrera, punto estratégico para la red en la provincia sevillana, la Policía Nacional incautó otros 400 kilogramos de droga, dinero en efectivo y logró el arresto de dos implicados directos en la trama criminal.
Arsenal de guerra para custodiar la mercancía
La peligrosidad de la red desmantelada quedó evidenciada por el armamento incautado. En total, la Policía Nacional ha intervenido cinco armas de guerra, consistentes en cuatro fusiles de asalto tipo Kalashnikov y un arma larga, además de una pistola, abundante munición y un inhibidor de frecuencia. El balance final arroja 10 detenidos, acusados de delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas y robo de vehículos, a los que se intervinieron cinco turismos, 17 teléfonos y más de 5.000 euros. La investigación, dirigida por la Audiencia Nacional y la Fiscalía Especial Antidroga, ha logrado desarticular una estructura con una enorme capacidad logística para el almacenamiento y posterior distribución internacional de estupefacientes.