El conflicto entre el Sáhara Occidental y Marruecos ha golpeado de forma directa a Marchena. Salek Muhsen, de 34 años, perdió la vida junto a dos compañeros más el pasado domingo en un ataque con drones efectuado por el ejército de Marruecos. El fallecido formaba parte del Frente Polisario y su muerte ha causado conmoción en Marchena, donde pasó parte de su infancia durante tres veranos consecutivos gracias al programa humanitario Vacaciones en Paz.
Lazos forjados a miles de kilómetros
La historia que une a Salek Marchena se remonta a más de dos décadas atrás. Con apenas ocho años, llegó a la vivienda de Elena Álvarez y su marido Antonio, quienes le abrieron las puertas de su hogar durante los veranos del 2.000, 2.001 y 2.002.
En aquel tiempo, el pequeño estrechó un vínculo fraternal con los hijos del matrimonio, Elena y Diego. Según recuerda Elena, era "un niño muy cariñoso, pero a la vez también un travieso" al que integraron como a un miembro más. Aquellos viajes finalizaron con el declive del proyecto solidario motivado por la crisis económica, pero la conexión perduró frente al tiempo y la distancia.
Una fatal noticia desde el frente
El trágico desenlace ocurrió en pleno escenario de conflicto armado. Durante el ataque aéreo con drones perdieron la vida tanto él como el comandante Lehbib Mohamed Abdelaziz y el compañero de filas Ghali Luchaa. Lejos de los análisis geopolíticos, para su círculo más cercano en Sevilla, la pérdida supone el adiós definitivo a quien siempre consideraron un hijo y un hermano.
La información cruzó el estrecho en la madrugada del pasado lunes. Jalil, otro saharaui que vive entre España y los campamentos, alertó a otro antiguo niño acogido por la misma casa que actualmente vive y trabaja en territorio nacional. Este último fue el encargado de telefonear a primera hora de la mañana a Diego para comunicarle que su amigo de la infancia figuraba entre las víctimas de la ofensiva.
El recuerdo vivo a través de la red
Pese a las enormes dificultades para establecer un contacto fluido con las bases situadas en el desierto, la familia y el soldado mantuvieron viva su relación. Las plataformas digitales, en especial Facebook, se convirtieron en la ventana por la que Diego y la hermana se ponían al día con el militar a lo largo de estos años de separación física.
El último intercambio de palabras con Elena Álvarez Pérez se produjo durante la pasada Navidad. Gracias a las traducciones de un amigo común, pudieron compartir una charla a distancia que ahora adquiere un tono de despedida. Elena fue una de las responsables en Marchena del programa Vacaciones en Paz, del que tantos niños saharauis pudieron disfrutar durante algunos veranos. El recuerdo de Salek siempre estará presente en esta familia, que nunca le olvidará. D.E.P.