La Custodia de Marchena, obra cumbre del maestro Alfaro

Un artículo de la Asociación de Profesores para la Difusión y Protección del Patrimonio Histórico, 'Ben Baso'

La custodia procesional de Marchena, considerada la obra cumbre del platero Francisco de Alfaro, constituye una de las piezas más ambiciosas y complejas de la orfebrería española entre los siglos XVI y XIX. Su realización, iniciada entre 1575 y 1581, responde a la finalidad litúrgica de exponer y portar el Santísimo Sacramento en las procesiones del Corpus Christi, convirtiéndose así en un objeto central de la devoción pública y de la identidad religiosa de la villa. A este núcleo renacentista se suma una monumental peana posterior de 1802, obra de Ambrosio Ambrosini, que completa el conjunto y refuerza su presencia escénica.

La base octogonal de la peana introduce un rico programa ornamental en el que se combinan relieves, cartelas e iconografía bíblica de gran densidad simbólica. En ella aparecen el Cordero Místico, el León de Judá, los evangelistas y diversas alegorías, junto a escenas del Antiguo Testamento que anticipan la redención cristiana. Este nivel inferior despliega ya la idea fundamental de la obra: la Eucaristía como culminación de la historia sagrada, articulada mediante un lenguaje escultórico y arquitectónico de gran sofisticación. La abundancia de figuras, guirnaldas, ángeles y elementos vegetales convierte la peana en un auténtico microcosmos teológico.

El cuerpo de la custodia, concebido por Alfaro, se organiza en tres niveles que desarrollan un complejo discurso iconográfico. El primer cuerpo presenta escenas del Antiguo Testamento y figuras de profetas y reyes, mientras que el segundo se centra en la Pasión de Cristo y en la representación de evangelistas y padres de la Iglesia. El templete superior culmina con escenas de la vida de San Juan Bautista y figuras alegóricas, hasta llegar al tercer cuerpo circular, donde se simboliza la Resurrección de Cristo, coronando el conjunto con una clara lectura triunfal de la fe.