Los jóvenes alcalareños se reencuentran un año más ante la Virgen del Águila

Durante los días de la Novena, las hermandades de Alcalá de Guadaíra peregrinan hasta el Santuario para arropar a su Patrona y Alcaldesa Perpetua en una cita que ya es tradición ineludible

El compás del verano alcalareño no solo lo marcan el calor estival y los preparativos para la mayor de las glorias de la Ciudad, sino también el latir joven que, con paso firme y fervor renovado, asciende cada mes de agosto hasta lo más alto de los Alcores. Con motivo de los solemnes cultos en honor a Nuestra Señora del Águila Coronada, los distintos grupos de juventud de las hermandades de penitencia y gloria de la ciudad protagonizan una de las citas más esperadas del calendario religioso local: el encuentro anual ante la Patrona y Alcaldesa Perpetua.

Las escalinata y los alrededores del Santuario del Águila se convierten estos días en un punto neurálgico de convivencia. Los grupos jóvenes, procedentes de todos los rincones de Alcalá, abandonan por unas horas el asfalto cotidiano para congregarse en torno a la imagen venerada. No se trata solo de una visita institucional o de un cumplimiento devocional; es, ante todo, un reencuentro generacional que fortalece los lazos de unión entre los cofrades de la nueva guardia.

ORACIÓN POR LA JUVENTUD ALCALAREÑA

El núcleo central de estas visitas se vive durante la eucaristía y los turnos de oración programados en el marco de la Novena. En un ambiente de recogimiento, los jóvenes alzan sus peticiones no solo por sus propias corporaciones, sino de manera muy especial por todos los jóvenes de la ciudad.

Las plegarias de este año se centran en pedir guía, esperanza y fortaleza para afrontar los retos actuales, convirtiendo el Santuario en un espacio de reflexión compartida. Ante la mirada de la Virgen del Águila Coronada, las inquietudes y proyectos de la juventud alcalareña encuentran un refugio de paz espiritual.

Más allá del fervor mariano, este encuentro cumple un papel fundamental en el tejido religioso de Alcalá de Guadaíra. Permite que los miembros de las diferentes hermandades —desde las de barrio hasta las de raigambre más histórica— estrechen lazos, compartan experiencias del curso cofrade que termina y afronten con ilusión renovada los proyectos del próximo otoño.

La estampa de los jóvenes arropando a la Patrona en su presbiterio deja patente que la devoción a la Virgen del Águila no entiende de edades y que el futuro de las cofradías alcalareñas late con fuerza, impulsado por una juventud que sabe mirar a sus raíces para construir el mañana.

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