Pese a registrarse una mañana con temperaturas inusualmente frescas y un ambiente casi otoñal, la explanada anexa a la puerta ojival del Santuario lució un lleno. La devoción de Alcalá de Guadaíra volvió a reencontrarse con su Patrona a las puertas de su Santuario, en una estampa de fervor que consolida esta cita como uno de los momentos grandes cofrade de la ciudad.
La eucaristía estuvo oficiada por el sacerdote D. Pedro Sola Sola, quien guio una eucaristía caracterizada por la alta participación activa de los asistentes. El marco incomparable de la puerta ojival del templo aportó solemnidad a un acto litúrgico profundamente arraigado en la historia y el sentir del municipio.
Como marca la tradición, la eucaristía dio paso a un devoto besamanos. Los fieles tuvieron la oportunidad de acercarse a rezar y meditar ante la imagen de la Virgen del Águila Coronada, cerrando así con momentos de íntima reflexión unos cultos que reafirman el fervor inquebrantable de Alcalá hacia su Patrona.