Prácticamente todas las hermandades de Marchena se verán afectadas por las obras del casco histórico: este año le toca a Soledad y Veracruz

La transformación urbana de la localidad marca un ambicioso proyecto a largo plazo con previsión de intervención en calles como 

La Semana Santa de Marchena se desarrollará este año en un contexto de transformación urbana que tendrá efectos visibles en algunos recorridos procesionales. Las obras en el casco histórico, especialmente en el barrio de San Juan, forman parte de un plan municipal más amplio que se extenderá durante los próximos años y que obligará a adaptar itinerarios cofrades de forma progresiva. Así lo explicó la alcaldesa, María del Mar Romero, durante una entrevista en el programa 'A Esta Es' de RTV Marchena.

San Juan y el Arco de la Rosa, en el centro de las actuaciones

Las obras actualmente en ejecución se concentran en el tramo pendiente de la calle San Juan y en el entorno del Arco de la Rosa hasta el juzgado, tres obras distintas que se ejecutan a la vez. Se trata de una intervención integral que va más allá del pavimento y afecta a las infraestructuras básicas de la zona, como el alcantarillado, el abastecimiento de agua y el drenaje, además de incorporar nuevas canalizaciones para telecomunicaciones en el casco histórico.

La alcaldesa subrayó que estas actuaciones han requerido una larga fase de preparación previa, con catas arqueológicas y estudios técnicos, lo que explica la duración del proceso. El objetivo es resolver problemas estructurales históricos y mejorar la accesibilidad de un entorno que presentaba importantes deficiencias, especialmente perceptibles en episodios de lluvia.

Estas obras afectarán durante esta Semana Santa a hermandades como la Vera Cruz y la Soledad. Desde el Ayuntamiento se insiste en que las corporaciones conocían esta situación con antelación, lo que les ha permitido organizar cabildos, tramitar cambios y adaptar sus recorridos con margen suficiente.

Un calendario por fases que se prolongará en el tiempo

Más allá de la Cuaresma actual, el Ayuntamiento trabaja con una planificación a medio y largo plazo que contempla nuevas actuaciones en otras calles del centro histórico. Entre las vías que se encuentran en proyecto o en cartera figuran calle Gudiel, Rosario, Hermoso, Cristóbal de Morales, calle Sastre y, previsiblemente, Padre Marchena, además de otras zonas donde se han detectado problemas de oquedades y deterioro estructural. Más a largo plazo también se proyecta la remodelación de las calles Las Torres y Santa Clara, por lo que habrá otras hermandades que se vean afectadas.

La alcaldesa explicó que esta planificación por fases implica que hermandades que no se vean afectadas este año podrían verse obligadas a modificar sus recorridos en ejercicios posteriores, como 2027 o años siguientes. La previsión municipal es que, en un horizonte aproximado de una década, prácticamente todo el centro histórico de Marchena haya sido renovado.

Este escenario supone un cambio respecto a etapas anteriores, en las que los itinerarios procesionales eran muy estables. En los próximos años, esos recorridos tenderán a ser más variables, adaptándose a las distintas fases de obra que se vayan ejecutando.

Plataforma única y nuevo modelo urbano

Dentro de este proceso de transformación, el Ayuntamiento apuesta por la implantación de plataforma única en aquellas calles que no permiten cumplir con los anchos reglamentarios de calzada y aceras. Según explicó la alcaldesa, se trata de una decisión marcada por la normativa vigente y por criterios de accesibilidad, que obliga a eliminar bordillos y a priorizar un uso más integrado del espacio público.

Este modelo urbano no solo cambia la fisonomía de las calles, sino que también tendrá impacto en la movilidad diaria y en el desarrollo de las procesiones. Desde el Consistorio se subraya que estas actuaciones forman parte de un plan global para modernizar el casco histórico sin renunciar a su identidad patrimonial.

El Ayuntamiento asume que este proceso será largo y exigirá ajustes continuos, tanto para la ciudadanía como para las hermandades, pero defiende que se trata de una intervención necesaria para garantizar la seguridad, la accesibilidad y la conservación del centro histórico de Marchena en el futuro.

Comentarios