La Banda de Música 'Villa de Marchena' ha emitido una réplica para responder a la polémica generada por su ya exdirectora musical, Natalia Martín, quien denunció haber sido cesada de forma unilateral durante su baja por embarazo. La formación ha decidido responder para desmentir las acusaciones y puntualizar los motivos que han llevado a la ruptura definitiva entre ambas partes.
Un rechazo interno casi absoluto
La respuesta de la banda desvela el enorme descontento que existía en el seno de la agrupación con respecto a la gestión de la directora. Los responsables de la entidad aclaran que la decisión ha sido tomada tras la votación de los miembros de esta banda en Marchena, siendo dicha decisión respaldada por el 99% de dichos miembros y ejecutada por la junta directiva. El colectivo defiende la legalidad de la medida y responde con contundencia al malestar de la afectada argumentando que "efectivamente la decisión de que Dña. Natalia Martín dejara de ser la directora musical de esta Banda ha sido unilateral, como no puede ser de otra forma tratándose de un cese".
Incompatibilidad en los métodos musicales
El núcleo de la réplica se centra en las insalvables diferencias profesionales que existían en el día a día de los ensayos. Aunque la directiva de Marchena pretendía mantener los motivos en la intimidad, se han visto obligados a detallar que "desde el punto de vista estrictamente musical los planteamientos y forma de trabajar de Doña Natalia no casaban con la idiosincrasia de nuestra banda". Esta declaración confronta directamente con el testimonio de Natalia Martín, quien previamente había criticado que la entidad justificara su marcha por una supuesta falta de adaptación a su criterio dinámico.
Matizaciones sobre el periodo de prueba
La formación musical ha querido rebatir los plazos temporales expuestos por la afectada de cara a la organización del próximo curso. En su comunicado oficial, la banda de Marchena afirma que se notificó la salida ahora para planificar la nueva temporada, recordando además que la directora cesó en la práctica en su labor de dirección antes de Semana Santa. La entidad concluye el texto desmintiendo el calendario de contratación al aclarar que "el período de prueba del que la misma habla terminaba ahora y no en septiembre", lamentando profundamente el daño reputacional sufrido por un trato que consideran que no merecía tal respuesta.