Agentes del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Sevilla han detenido este 6 de mayo al conductor de un turismo que transportaba 540 kilogramos de hachís tras una frenética persecución por carretera. La intervención se inició en las inmediaciones de Sevilla capital, después de que la colaboración ciudadana alertara sobre una irregularidad en la placa de matrícula del vehículo. Lo que comenzó como una comprobación rutinaria derivó en una huida desesperada de casi 70 kilómetros a través de la A-4 y la SE-40, poniendo en grave riesgo la seguridad del resto de usuarios de la vía debido a las maniobras temerarias del arrestado.
Una huida de 70 kilómetros por autovía
El incidente arrancó cuando el sospechoso detectó la presencia de la patrulla de la Guardia Civil posicionada justo detrás de su vehículo. En ese instante, el conductor aceleró bruscamente para tratar de ganar distancia, iniciando un seguimiento a alta velocidad que se prolongó durante decenas de kilómetros por las principales arterias de la red viaria de Sevilla. La fuga finalizó de manera abrupta cuando el vehículo, fuera de control tras una serie de movimientos peligrosos, terminó impactando violentamente contra una barrera de seguridad, momento que aprovecharon los agentes para proceder a la interceptación inmediata del conductor.
Media tonelada de hachís bajo mantas
Durante el registro del habitáculo, los efectivos de la Guardia Civil descubrieron que los asientos traseros del coche habían sido plegados para maximizar el espacio de carga. Bajo varias mantas, se ocultaban quince fardos de hachís que arrojaron un peso total de 540 kilogramos. Además, los investigadores confirmaron que el turismo era de origen extranjero y circulaba con placas de matrícula falsas para intentar eludir los controles policiales. El estupefaciente fue incautado y trasladado a dependencias oficiales junto con el vehículo accidentado para su análisis y custodia.
Penas de hasta doce años de prisión
El detenido ha sido puesto a disposición judicial como presunto autor de delitos contra la salud pública, conducción temeraria y falsedad documental. Según el código penal vigente, podría enfrentarse a una condena de entre nueve y 12 años de cárcel por el tráfico de drogas a gran escala. A esta pena se sumarían entre seis meses y dos años por la peligrosidad de su conducción, así como una posible inhabilitación para conducir de hasta seis años. Por la falsificación de las placas de matrícula, el arrestado afronta un castigo adicional que oscila entre los tres y los seis años de prisión.