La Cabeza de San Juan Bautista, fechada en 1593 y realizada en alabastro, representa al santo degollado. Este tipo de imágenes se difundió desde finales de la Edad Media, vinculándose al culto a las reliquias y al simbolismo del martirio. La obra, atribuida inicialmente a un anónimo del norte de Italia y posteriormente a Pompeo Leoni, ha sido relacionada por Rosario Coppel con Nicolas Cordier.
Procedente del Palacio de los Duques de Arcos, donde aparece inventariada en 1642, pasó posteriormente a la parroquia matriz de San Juan Bautista, donde está documentada desde 1852. Su presencia en los inventarios parroquiales de 1893 y 1903 confirma su incorporación al patrimonio religioso de Marchena.
Además de su valor artístico, la pieza tuvo una importante dimensión devocional y protectora, relacionada con la tradición de la reliquia de San Juan Bautista venerada en Amiens, a la que se atribuían poderes sanadores, especialmente frente a cefaleas y ahogamientos.
Procedente del Palacio de los Duques de Arcos, donde aparece inventariada en 1642, pasó posteriormente a la parroquia matriz de San Juan Bautista, donde está documentada desde 1852. Su presencia en los inventarios parroquiales de 1893 y 1903 confirma su incorporación al patrimonio religioso de Marchena.
Además de su valor artístico, la pieza tuvo una importante dimensión devocional y protectora, relacionada con la tradición de la reliquia de San Juan Bautista venerada en Amiens, a la que se atribuían poderes sanadores, especialmente frente a cefaleas y ahogamientos.