El compás cofrade de Alcalá de Guadaíra ya marca una fecha en el horizonte con olor a incienso y sabor a historia. En el corazón de la Iglesia Parroquia de San Sebastián, donde los muros guardan décadas de rezos y entregas silenciosas, la Real, Ilustre y Salesiana Hermandad de Caridad de Nuestra Señora del Dulce Nombre de María ha anunciado oficialmente los fastos conmemorativos de su 75.º Aniversario Fundacional, que se vivirá plenamente a lo largo de 2027.
Setenta y cinco años no son solo una cifra en el calendario cofrade; son el testimonio vivo de tres cuartos de siglo de compromiso cristiano, de devoción inquebrantable a una advocación mariana profundamente arraigada en la ciudad y, sobre todo, del ejercicio constante de la caridad que da nombre y razón de ser a la corporación.
UN ANIVERSARIO CIMENTADO EN LA MEMORIA Y EL SERVICIO
Lejos de concebirse únicamente como una sucesión de actos solemnes o cultos extraordinarios, la Junta de Gobierno —en estrecha colaboración para este acontecimiento histórico, con el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra y el Consejo General de Hermandades de Alcalá de Guadaíra — ha diseñado un programa que busca ser, en esencia, una profunda acción de gracias.
El camino recorrido desde aquella fundación que echó raíces en San Sebastián se contempla hoy con la mirada limpia de quien reconoce el esfuerzo de generaciones pasadas. Abuelos, padres y hermanos que mantuvieron encendida la llama de la fe en los momentos más complejos componen el tejido invisible de esta efeméride.
MIRANDO AL FUTURO DESDE LAS RAÍCES SALESIANAS
El carisma salesiano, piedra angular de la identidad de esta hermandad, impregna cada uno de los preparativos que ya se gestan en la sombra de los templos alcalareños. La formación, la juventud y la atención a los más desfavorecidos se proyectan en este aniversario como el mejor puente hacia el porvenir.
Bajo la protección de Nuestra Señora del Dulce Nombre de María, la corporación afronta 2027 no solo como un tiempo para recordar lo que fueron, sino como un renovado impulso para responder a los retos sociales y espirituales del presente.
Alcalá de Guadaíra se encamina así hacia un año jubilar a pequeña escala, donde la historia de caridad y devoción escrita durante setenta y cinco años volverá a renovarse en las calles y en los corazones de sus hermanos, hermanas y devotos de Alcalá.