El Ayuntamiento de Sevilla realiza riegos de consolidación en más de 6.200 árboles de nueva plantación para favorecer su arraigo

El Gobierno municipal, a través de la delegación de Parques y Jardines, lleva a cabo riegos de consolidación en más de 6.200 árboles de nueva plantación distribuidos por la ciudad, dentro de los trabajos posteriores a las campañas de plantación. Esta labor forma parte del mantenimiento necesario para favorecer que los nuevos ejemplares se adapten al terreno, desarrollen raíces fuertes y puedan asentarse correctamente en el entorno urbano.

La plantación de un árbol no termina el día en el que se incorpora al espacio público. Durante los primeros meses y años, los ejemplares recién plantados todavía no cuentan con un sistema radicular suficientemente desarrollado para buscar agua por sí solos en capas más profundas del suelo, algo que sí pueden hacer los árboles ya consolidados en función de las condiciones del terreno. Por este motivo, se aplican riegos específicos de consolidación, especialmente importantes en una ciudad con las condiciones climáticas de Sevilla.

Además, este año se ha reforzado el proceso de calidad de las plantaciones desde antes de la propia colocación del árbol. En este sentido, se han incorporado supervisiones previas de la calidad de las plantas, con el objetivo de comprobar el estado de los ejemplares antes de su plantación, y se han mejorado las tierras de plantación para favorecer una mejor adaptación al terreno. Entre estas mejoras se ha aplicado TerraCottem Arbor, un acondicionador de suelo que se mezcla con la tierra de plantación y que está formulado para incrementar la capacidad de retención de agua y nutrientes del suelo, favorecer el desarrollo radicular y mejorar el aprovechamiento del riego en la zona de crecimiento de las raíces. Estas medidas permiten actuar no solo en el momento del riego, sino desde el inicio del proceso, incrementando las garantías de arraigo y consolidación de los nuevos árboles.

El procedimiento establece un primer riego abundante inmediatamente después de la plantación, con una aportación mínima de 50 litros por ejemplar. Posteriormente, estos riegos de consolidación se mantienen durante un mínimo de dos años, aunque pueden prolongarse si las condiciones del suelo o la evolución del árbol lo requieren. En verano, entre los meses de junio y octubre, se realiza un riego semanal, mientras que durante el resto del año la frecuencia es quincenal, siempre que no se hayan producido lluvias suficientes. En cada una de estas sesiones se aplican también 50 litros por árbol, lo que supone más de 310 000 litros de agua no potable por riego completo sobre los más de 6200 ejemplares incluidos en esta planificación.

Estos trabajos se realizan tanto en horario diurno como nocturno, en función de las zonas, la organización de los equipos y las necesidades de cada ámbito de actuación. El objetivo es compatibilizar la eficacia del riego con la actividad ordinaria de la ciudad y garantizar que los árboles reciban el aporte necesario durante su fase más delicada, utilizando agua no potable para estos trabajos.

No se trata de riegos superficiales, sino de riegos profundos, espaciados y a baja presión, orientados a que el agua infiltre correctamente en el terreno. Esta técnica permite favorecer el desarrollo de raíces estables y profundas, evitando que el árbol genere raíces débiles en superficie. Además, durante estas labores se revisa el estado de los ejemplares, se comprueba que no se hayan desplazado o descalzado y se retira vegetación espontánea que pueda competir por el agua y los nutrientes.

La delegada de Parques y Jardines, Evelia Rincón, ha destacado que “cuando se planta un árbol, el trabajo no acaba ese día; empieza una fase fundamental de seguimiento, riego y mantenimiento para que ese ejemplar pueda consolidarse”. En este sentido, ha señalado que “se están realizando riegos de consolidación sobre más de 6.200 árboles de nueva plantación, con una planificación técnica que distingue entre los meses de más calor y el resto del año, que utiliza agua no potable y que adapta los trabajos a las necesidades reales de cada zona”.

Rincón ha añadido que “este año se ha reforzado también el control de calidad de la plantación, con supervisiones previas del estado de las plantas, mejoras en las tierras y la aplicación de acondicionadores de suelo para favorecer la retención de agua y el desarrollo de las raíces, porque tan importante es plantar como hacerlo en las mejores condiciones posibles y acompañar después al árbol durante su fase de consolidación”.

La pérdida de algún ejemplar recién plantado no implica necesariamente falta de riego o abandono. En jardinería urbana existe lo que técnicamente se conoce como “marras”: árboles que no llegan a sobrevivir o a desarrollarse adecuadamente durante el proceso de consolidación. Esta circunstancia puede producirse incluso cuando se siguen los procedimientos previstos, ya que influyen factores naturales y ambientales como el calor, el tipo de suelo, la compactación, el drenaje, la adaptación de cada especie o las condiciones climáticas de Sevilla. En episodios de olas de calor prolongadas, los ejemplares más expuestos pueden sufrir una elevada acumulación de horas de insolación directa y no salir adelante incluso habiendo recibido los riegos programados.

Por ello, los riegos de consolidación tienen como objetivo maximizar el éxito de las plantaciones y reducir al mínimo las pérdidas, aunque la naturaleza no garantiza nunca un cien por cien de supervivencia en todos los ejemplares plantados. Estas labores forman parte de una planificación técnica orientada a que las nuevas plantaciones no solo se ejecuten, sino que puedan consolidarse y convertirse en arbolado estable para la ciudad.

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